o "El lío de la Brujería Tradicional y por qué tienes la sensación de estar dando palos de
ciego"
Cuando uno tiene como
profesión/vocación/rol de fin de semana algo tan abstracto y
general como es ser un 'seeker' (el que busca e investiga las sendas
de la magia y la brujería), a menudo tiene la amarga sensación de
que está siendo observado por alguien de allá arriba que
está partiéndose de risa a su costa. Y cuanto más se intenta
entender, se produce un fenómeno extraño: se alternan atisbos de
lucidez, de “ahora lo pillo todo!!!” con intervalos de “vale, o
sea que todo lo que pensaba que sabía, son patrañas”. Ese es el
sino del seeker.
Bueno va, no seré tan cruel, ser un
seeker también tiene puntos a favor. Puedes cometer errores y
escudarte en el hecho que “estabas practicando”, y puedes invocar
cosas que no sabes por dónde coger y luego hacer como si todo eso
hubiera sido “una fase”. O sea, puedes cagarla todo lo que
quieras, y después usar como chivo expiatorio -oh, el humor negro,
qué bueno es- tu falta de experiencia.
No toda la culpa recae, no obstante, en
el seeker dejado de la mano de los dioses. Los autores y susodichos
expertos, los grandes ocultistas y otros entendidos de pro parecen
confabulados para jugar contra nosotros y hacernos volver majaras.
Nos dan definiciones ambiguas, se sacan tradiciones de la manga y
luego usan un lenguaje plagado de oscurantismo que es más pose que
otra cosa. Con lo fácil que sería decir las cosas como son.

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